miércoles, 12 de julio de 2017

CUENTOS DE: E. Pablo Zamora P.




En los años sesenta del siglo XX, pude leer las obras de Miguel Ángel Asturias y Alejo Carpentier. Detrás del poder de reflexión comprendí la riqueza sobre las propuestas narrativas de los impulsores del realismo mágico y maravilloso. Ahora se proyecta con la lectura de los textos del escritor xalapeño E. Pablo Zamora P. A través de la creación literaria se construye una visión crítica de la realidad contemporánea en México.
Meditaciones profundas hacia las raíces de los problemas actuales debido a la falta de valores, transformaciones sociales, crisis económicas y políticas. Al mismo tiempo, se puede contemplar en su propio espejo humeante, el rostro de la desgracia, la desesperanza, incertidumbre y el desamparo por la falta de respeto y tolerancia hacia la marginación social.
            Al observar en los semblantes de la orfandad, se aceptan la discriminación y el abandono al conocimiento de las diferencias del mundo actual frente a las identidades. La literatura mexicana contemporánea se inició con José Revueltas, Agustín Yáñez, y fundamentalmente a partir de Juan Rulfo. Con Pedro Páramo y El llano en llamas, finalizó el periodo de las letras rurales, de la novela de la revolución mexicana, y las obras de compromiso social.
Emmanuel Carballo escribió sobre Pedro Páramo: “Con su poderosa fuerza lírica, Rulfo, consigue animar hasta los muertos. Además de ser un excelente cuentista y novelista, Rulfo es, en la misma proporción, un poeta –un gran poeta.”[1] Este desamparo acompañó a la decadencia  que fue advertida por Carlos Fuentes: “Llegaron, por primera vez, los nuevos comerciantes, los tinterillos ambiciosos, los pequeños trinqueteros que habían estado esperando entre bambalinas la oportunidad para establecer los derechos de la burguesía”. El autor de Amor puro, puro amor, recrea en sus relatos lo cotidiano de la vida nacional. Imagina y comparte fragmentos de su entorno existencial. Dentro del contraste de sus observaciones analiza los recuerdos familiares e imágenes de su proceso existencial.
En su escritura elabora varios pasajes sentimentales de asuntos, mediante diálogos abiertos y transparentes; o recurre a la descripción del entorno social. El estilo literario define breves historias que observa y narra con palabras sencillas y directas, bajo la visión de su propia y original memoria. Algunos cuentos de E. Pablo Zamora P, de su libro Amor puro, puro amor, anteriormente aparecieron en la revista Cultura de VeracruZ., Se pueden consultar los números de: Noviembre, Diciembre 2013, No. 82, Mayo, Junio 2016, y el No. 97.
En la narrativa de E. Pablo Zamora P., a veces el humor sobresale de las sombras desprendidas todavía del realismo mágico, para desvanecer ciertos aspectos de solemnidad. Hay que destacar que varios cuentos están dedicados a Juan Rulfo, Sergio Galindo, y a Gabriel García Márquez, quien puso en boca de uno de sus personajes del libro Del amor y otros demonios, las siguientes palabras: “Cuando más transparente es la escritura más se ve la poesía”.
                La diversidad de anécdotas permite a E. Pablo Zamora P., seducir a los lectores hacia el terreno de la cavilación sobre un trabajo literario que lleva a identificar la búsqueda de una narrativa vinculada a la exploración de un mundo real, fantástico, de maravillosas aspiraciones hacia el territorio universo del placer de la lectura, que es el objetivo y propuesta en este libro.



[1] La cultura en México, suplemento de Siempre!, No. 147, 9, XII, 1969.

martes, 27 de junio de 2017

ROBERTO WILLIAMS GARCIA








JESÚS MORENO FRIAS
92 años del nacimiento de Roberto Williams García


“Soy un viajero que tiene prisa de partir…” Soy un ama impaciente e insumisa que se quiere ir…” Amado Nervo

La vida y muerte de mi amigo Roberto Williams García, nació el 30 de marzo de 1925, y falleció el 27 de junio de 2008; es un fenómeno social–histórico que lleva en sí mismo un significado claro y concreto; pero desde un perspectiva filosófica, un sentido que aporta y define la vida socio-política y cultural de nuestro estado hacia toda la Nación Mexicana.
¿Cuál es el significado y sentido de nuestro prolijo antropólogo, divulgador de la cultura veracruzana? Para fines estrictamente filiales y corresponsables con los amigos y conocidos que configuramos su espacio social; me dispondré a descubrir, escudriñar y responder el anterior planteamiento; repito, no me motiva otro interés, menos el político, ya que el manejo de este concepto, está más que devaluado, sin sentido.
Ad rem: ¿Quién es Roberto Williams García? Respondo, en forma inminente y bajo la denotación del siguiente epíteto: etnólogo humanista, es decir, su profesión la realizó en el proyecto y sueño académico de descubrir al hombre, al ser humano, desde el contexto cultural de las razas; pues amaba, respetaba y descubría los tesoros civilizantes y misteriosos de esta raza nuestra; puedo afirmar categóricamente que toda su vida de investigador, de antropólogo y ente curioso; lo diseñó e implementó en los espacios de la cosmovisión indígena, en concreto, en el mundo totonaca.
En relación al texto anterior, Roberto afirmaba en análoga y fresca actitud Kantiana: “Tenemos el sello indígena –a priori– en la palabra, en la comida, en la danza, etc, etc, producto de una gran herencia”. Desde otra arista epistemológica, puedo afirmar que él vivió y desarrolló la antropología, no como un objeto de estudio (sus obras lo afirman); sino como un espacio de Existencia Trascendental, es decir, como campo de condiciones y posibilidades de entender, comprender y descubrir la esencia de nuestra identidad histórica –nacional.
Para cerrar el círculo hermenéutico de la persona y obra de Roberto Williams García; nos detendremos en el punto crucial de personalidad: La Vida Bohemia. Escuchemos una serena y prudente confesión: “yo tengo esa alma de pirata, las mujeres son bellas en todos lados, pero la mujer jarocha tiene una característica…”. Inferimos entonces, que nuestro ínclito amigo tenia desarrollado un fino olfato hacia lo femenino; que lo combinaba simbióticamente con el gusto por la poesía, y el placer de catar vinos.
Definía entonces, su sentido bohemio desde la perspectiva Lariana, vino, mujeres y canto. ¿Cómo no asumir la responsabilidad de dar testimonio, y de haber convivido muchas noches de bohemia? Sus amigos más cercanos se convierten desde este momento los exegetas genuinos para interpretar siempre el aspecto definido de su personalidad (la bohemia). Me retiro por el momento de este trabajo hermenéutico y heurístico relativo a mi amigo Roberto, dejando sobre este sencillo ensayo las letras de sus canciones preferidas:

 “A mis amigos les adeudo la ternura y las palabras de aliento y el abrazo… El compartir con todos ellos la factura que nos presenta la vida paso a paso” Alberto Cortez Para las féminas: “Sabe tu pie salada como el mar… y la marea; me ha traído hasta tu cuerpo para hablar… de deseos de barcos y sal”   Pablo Abraira. & Publicado en el número 101, de la revista Cultura de VeracruZ, Enero febrero 2017.  





sábado, 3 de junio de 2017

Aniversario de Sergio Pitol


Raúl Hernández Viveros



Sergio Pitol Demeneghi cumplió ochenta y cuatro años el 18 de marzo de 2017. Obtuvo la licenciatura en derecho en la UNAM. Desde hace varias décadas decidió radicar en la capital veracruzana. Entre 1969 y 1972 vivió en España, y trabajó para varias editoriales, entre ellas Seix Barral, Tusquets y Anagrama. El 23 de enero de 1997, fue elegido miembro correspondiente de la Academia Mexicana de la Lengua. Entre  sus premios y distinciones: Xavier Villaurrutia 1981 por Nocturno de Bujara, Bellas Artes de Narrativa Colima para Obra Publicada  en 1982. Herralde 1984 por El desfile del amor. El Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Lingüística y Literatura 1993. Mazatlán de Literatura 1997 por El arte de la fuga, Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo 1999, y el Cervantes en 2005.
Su libro de cuentos Infierno de todos, apareció en la Serie Ficción de la Universidad Veracruzana, 1964. Tuvo a cargo la editorial La Palabra y el Hombre. Impartió un curso sobre el estudio y análisis de la obra de William Shakespeare, donde investigó en las profundidades del genio de Stratford-on-Avon. Creo fue mi primer encuentro con mi admirado amigo, quien impulsó el estudio de las huellas en cada personaje, escenarios, y temas shakespearianos, y permitió el encuentro con el autor de Hamlet. Recuerdo sus apasionadas conferencias sobre cada pieza teatral de Shakespeare, y principalmente las referencias hacia la lectura de los capítulos de Shakespeare nuestro contemporáneo, de Jan Kott.
Las charlas universitarias rebasaron  las aulas, y Sergio Pitol comenzó a iluminar a sus estudiantes y discípulos. Durante estos años salió a la luz pública la Antología del cuento polaco contemporáneo. Todavía conservo la primera edición que me obsequio con la dedicatoria: “Para Raúl Hernández, deseándole una formidable estancia en el lugar al que en fin decida (o pueda) irse y el deseo de verlo pronto por allá. Sergio Pitol, octubre, 20 1967”

Desde luego fue mi primer contacto con la literatura polaca: Bruno Schultz, Witold Gombrowicz, Marek Hlasko, Slawomir Mrozek, Jerzy Andrejewski, o Kazimierz Brandys, que entre otros autores llegaron a causarme interés y preocupación por la creación literaria. En  la entonces famosa Serie Ficción, Sergio Pitol dio a conocer su versión de Cartas a la señora Z, Kazimierz de Brandys. Me confrontó con la novela Las puertas del paraíso, de Jerzy Andrejewski. Luego pude destacar el descubrimiento de Witold Gombrowicz, de quien posteriormente construimos un culto. Recuerdo sus versiones de Transatlántico y Cosmos, en Seix Barral, o el Diario argentino, en la editorial Sudamericana. Logró la autorización de publicar Tierra de nadie, de Juan Carlos Onetti, en la Serie Ficción. Sergio Pitol regresó al viejo continente, en las embajadas de México en Polonia, Yugoslavia, y en Francia al lado de Carlos Fuentes, y embajador en la llamada entonces Checoslovaquia. Desde aquellas vivencias lo visité varias veces en Varsovia y Praga. Constantemente, aparece entre mis sueños en las viejas calles varsovianas que recorrimos, hace muchos años, Mario Muñoz  y Lorenzo Arduengo Pineda. Todavía recuerdo las caminatas por el río Vístula, acompañado del poeta Edward Stachura, mientras  mi estimado Sergio Pitol, mientras nos esperaba Sergio Pitol en una mesa del hotel Bristol para contemplar cómo se divertía, en aquellas épocas, la juventud polaca.

martes, 23 de mayo de 2017

ANIVERSARIO DE LA PALABRA Y EL HOMBRE, UNIVERSIDAD VERACRUZANA

Raúl Hernández Viveros









Bajo el rectorado de Gabriel Garzón Cossa, en la revista Uni-Ver, 1949, su director Alberto Sánchez Cortés, en el editorial  advirtió que:   “Este periódico, llevará la humildad de nuestra formación a las más alejadas Universidades. Nuestro mensaje de optimismo y de fe, llegará a los más apartados lugares y en todas partes sabrán que existimos y que si bien ocupamos un modesto sitio en los mapas geográficos, comparativamente en los mapas del  Ideal figuramos al igual que las mas venerables antiguas y potentes Universidades de las Tierra”.
A casi un lustro en 1949, se recordó que  la Universidad Veracruzana, el 11 de septiembre de 1944 celebró su primera sesión ordinaria el  H. Consejo Universitario, máxima autoridad, que fue establecido el 28 de agosto del mismo año, de acuerdo a su Estatuto Orgánico. Desde aquella fecha sus instalaciones quedaron en la calle Benito  Juárez  No. 23, y 55 actualmente, en donde iniciaron clases  las Facultades Jurídica y de Comercio.
RECTOLa enseñanza  se impartía  a 6,752 alumnos, también se divulgaba la cultura, con el Instituto de Música, Danza y Declamación, las bibliotecas  funcionaban en Orizaba y Xalapa. La Orquesta Sinfónica presentaba  conciertos populares, y en la pinacoteca se montaban exposiciones. El trabajo de  investigación inició con el Departamento de Arqueología; es fundamental  la consulta y el registro de los informes de José García Payón en las páginas de Uni-Ver. Todo este material resultaría trascendental reunirlo en un volumen actual.
En el No. 14,  febrero de 1950, de la revista Uni-Ver, se dio a conocer la información de Leonardo Pasquel sobre la visita de Gabriela Mistral a la capital veracruzana, quien   se alojó en la hacienda “El Lencero”; hasta donde llegaron a visitarla “las exponentes del fenómeno literario en México, a las ya conocía a través de  la Revista América. Pita Amor, Margarita Michelena, Rosario Castellanos y Dolores Castro, son sus nuevas amigas, y en ellas tiene puesta su fe,  su esperanza de elevación de la mujer, uno de sus más firmes  pensamientos”.
Además hay que destacar los relatos en Uni-Ver,  de Emilio Fernández C., quien fue Director de la Escuela Esfuerzo Obrero, maestro de varias generaciones, y  murió en Ciudad Mendoza, Ver. Por otra parte, es conveniente descubrir el talento inicial de Aureliano Hernández Palacios  que expuso en sus reflexiones  “La vocación de la Vida y en los Libros”, que se publicó en el No. 15 marzo de 1950, Uni-Ver. Un verdadero recuerdo a uno de sus docentes: “El ilustre maestro D. Eduardo R. Coronado, de grata memoria para quienes tuvimos el privilegio de abrevar en las fuentes de su sabiduría, a menudo solía decirnos con su ironía característica que  aunada a  su bondad y a su saber, “que en todos los libros hay alguna verdad”; esta generalización abarca, pues por  igual tanto a los buenos como a los malos libros. De ahí que he buscado en mis lecturas la verdad de que hablaba el maestro y la he encontrado”.
En enero-marzo de 1952, apareció la revista Universidad Veracruzana, con su director Librado Basilio en el rectorado de Arturo Llorente González. Bajo este propósito se planteó el proyecto de: “crear un Departamento Editorial, cuya misión consistirá en divulgar por medio del libro las obras de autores veracruzanos nacionales y extranjeros, para realizar de esta manera,  fuera de las aulas, la altísima misión que tiene encomendada:  iluminar y guiar a las inteligencias”. De esta manera nacieron la edición de la revista Universidad Veracruzana, y al mismo tiempo, algunas  colecciones  de libros.
Del 22 al 29 de julio de 1951, tuvieron efecto la X Sesión del Congreso Mexicano de Historia, y la V Mesa Redonda de la Sociedad Mexicana de Antropología. Este mismo año se formó el Teatro de la Universidad Veracruzana, con la puesta en escena de “Los intereses creados” de Benavente, y dos entremeses de Cervantes: “La cueva de Salamanca” y “El viejo celoso”, además de escenificarse “Daba el ventero a  Sancho”.
En la inauguración de la Facultad de Medicina en Veracruz, Miguel Alemán escribió; “que la Universidad Veracruzana contribuya con el caudal  de su cultura y el vigor de sus hombres al progreso y a la grandeza del pueblo de México”. El Presidente de México fue acreditado como Doctor Honoris Causa y Rector Ad Honorem  y Ad Perpetuan, en 1952. Durante dicho año en la Galería Artística  Universitaria se hizo la muestra de 6 retratos de José Justo Montiel, iniciador y promotor de la “Escuela Veracruzana”, la mayor parte de sus cuadros de este pintor  fueron realizados en  su taller de Orizaba  que fundó  a la mitad del siglo XIX.
 El 29 de noviembre de 1953, Ezequiel Coutiño fue designado Rector. La  revista Universidad Veracruzana, No. 3 julio-septiembre del mencionado año,  dedicó sus páginas a la conmemoración de los 100 años del nacimiento de Rafael Delgado (1853-1914). Después en el No. 4 octubre-diciembre de 1953, de la misma Revista, se recordó el centenario del nacimiento  del poeta  Salvador Díaz Mirón (1853-1953).
El rector de la UV, Gonzalo Aguirre Beltrán, tuvo a bien designar en 1957 a Sergio Galindo Márquez como director de la Editorial y de la revista La Palabra y el Hombre. Desde el principio, se planteó la propuesta de que: "Toda obra publicada por la Universidad Veracruzana responde, en principio, a una doble necesidad: una, el natural afán de comunicación del que escribe y, otra, la primordial se refiere al público al que se le dedica. Es decir, la labor editorial supone establecer un diálogo entre el autor y sus lectores, pero también significa procurar la participación general en los beneficios del conocimiento, puesto que es imposible concebir desarrollo o superación al margen del conocimiento mismo"¬.
Con esa visión sobre el papel tan extenso que significa la labor editorial, en 1959 se abrió un espacio enfocado a la publicación de textos importantes sobre investigaciones relacionadas con la filosofía, la literatura, la lingüística, la historia y la sociología, bajo el nombre de Biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras. Con la aparición del libro Discurso de Filosofía, de José Gaos, comenzó la tarea fundamental de reunir textos de vital trascendencia académica. Por lo que se dieron a conocer, al poco tiempo, las siguientes obras: Los países tropicales, de Pierre Gourou; Ensayos filosófico-jurídicos, de Eduardo García Máynez; Tres salvaciones del siglo XVIII español, de Rafael Segovia Canosa; Orígenes de la filosofía y de su historia, de José Gaos; Gramática del popoluca de la sierra, de Benjamín Elson; Seis estudios históricos de tema mexicano, de Edmundo O’ Gorman; Breve historia de Veracruz, de José Luis Melgarejo Vivanco; La ambigüedad en el Quijote, de Manuel Durán; La Universidad Latinoamericana, de Gonzalo Aguirre Beltrán, y Cuestiones educativas y páginas sobre México, de Fernando Salmerón.
Posteriormente, incluyeron otras obras universales, como por ejemplo Existencialismo, de Juan David García Vaca; Etimos latinos, griegos y nahuas, de Juan A. Hasler; Estudios de historia y derecho, de Javier Malagón Barceló, y Razón del mundo. La preocupación de España, de Francisco Ayala, entre otros libros.
En Biblioteca pueden observarse, pues, numerosos trabajos de filosofía e historia de autores como José Gaos, Rafael Segovia Canosa, Manuel Durán, Juan David García Bacca y Francisco Ayala, entre muchos otros. Con esta tradición, la colección Biblioteca continuó en su afán por dar a conocer y publicar materiales bibliográficos indispensables para el conocimiento, que incluyen temas vinculados con el pensamiento universitario.
Años más tarde, se publicó, entre muchos otros volúmenes, la segunda edición de Cultura y conquista. La herencia española de América, de George M. Foster, traducida por Carlo Antonio Castro, quien al año siguiente dio a conocer su investigación Enero y febrero: ¡ahijadero! En 1986, apareció Cultura indígena e integración nacional, libro de Giovanni Marcheti traducido por María del Rosario Rodríguez y Alberto Guaraldo. Este estudio fue realizado en Bolonia, Italia, ciudad donde vivió Francisco Xavier Clavijero, y en él se incluyó el prólogo de Alberto Guaraldo, que habla sobre la importancia del pensador veracruzano en la formación de la conciencia nacional mexicana.
Asimismo, en la colección Biblioteca introdujeron, entre otros, textos de los principales investigadores de la Universidad Veracruzana: José Velasco Toro, Soledad García Morales, Gilberto Bermúdez Gorrochotegi y Félix Báez-Jorge, quien al catálogo de la serie ha sumado las obras Las voces del agua, Los oficios de las diosas y La parentela de María, ejemplos de los diversos estudios antropológicos que forman parte de esta colección.
Es conveniente señalar que la colección Biblioteca fue hermana mayor de Cuadernos de la Facultad de Filosofía y Letras, serie cuyos números albergaron textos de menores dimensiones, pero no de menor calidad. Por ejemplo, José Gaos publicó en ella su obra Introducción a la fenomenología. También se incluyeron los extraordinarios ensayos de Ramón Xirau, El péndulo y la espiral y Comentario, y los libros Arco y certamen de la poesía mexicana colonial, de José Pascual Buxó, y El sueño creador, de María Zambrano.
Esta última autora incluyó en ese libro editado por la UV la siguiente nota: "Las páginas del presente volumen vienen a ser como un trozo de mineral venido a la luz desde las oscuras galerías de una mina, que el autor querría, quizás por gusto del lugar, seguir recorriendo aún, antes de ofrecer el material ya extraído de ella. Ciertamente que no hubiera podido permanecer en tal lugar, ni en tal situación de no haber recibido asistencia de diverso orden".&a





¬ Ibídem, pp. 3-6  

miércoles, 17 de mayo de 2017

60 ANIVERSARIO DEL INSTITUTO de ANTROPOLOGÍA

Raúl Hernández Viveros







Uno de los pilares más importantes de la Universidad Veracruzana, fue el rector Gonzálo Aguirre Beltrán, porque el 11 de enero de 1957 impulsó la creación del Instituto de Antropología, la Escuela de Antropología la Escuela de Historia y la Escuela de Letras. También fundó el proyecto editorial de la revista “La Palabra y el Hombre”. Al mismo tiempo respaldó la fundación de importantes colecciones y series de libros.

Es deber ineludible del universitario, humanista por excelencia, mantener el adecuado equilibrio entre las alturas inmarcesibles de la técnica y los valores universales de la humanidad recordando siempre la antigua frase de Protágoras: “El hombre es la medida de todas las cosas”, agregada, de otra no menos importante: “el bienestar social, la finalidad última de todo conocimiento.

Afirmó, en 1957, Gonzalo Aguirre Beltrán, al final del discurso que pronunció durante el inicio de cursos de esta casa de estudiosâ. La fundación en 1957, del Instituto, de Antropología,  la Escuela de Antropología, la de Historia,  la de Letras, y principalmente el nacimiento del órgano de difusión de nuestra Máxima Casa de Estudios: La Palabra y el Hombre, Se advirtieron los primeros resultados  en  la serie  de publicaciones  del Instituto de Antropología, con la edición  de Cerámicas del Totonacapan, de Alfonso Medellín Zenil, quien escribió:

Este libro intenta una síntesis de lo más importante que hemos podido conocer  en la exploración del área totonaca del Estado de Veracruz, a través de unos 10 años. Han sido registradas aproximadamente unas 500 zonas arqueológicas que se localizan entre la cuenca del Papaloapan por el sur y de la costa a la zona frigo-serrana.

El trabajo de investigación fue parte fundamental por su calidad y valor científicos, además de su divulgación  en publicaciones;  permitiendo su accesibilidad  a los lectores no especializados,  e involucrándose en forma directa con la comunidad universitaria. Al conocer entonces  los frutos de las exploraciones e investigaciones realizadas, pudo demostrarse el afán por rescatar,  esclarecer y registrar  el desarrollo  cultural de las civilizaciones prehispánicas que tuvieron asiento en algunas partes del Estado de Veracruz.
Gonzalo Aguirre Beltrán, dejó su herencia cultural que se encuentra perfectamente delineada entre los proyectos de creación de nuevos espacios abiertos hacia el pensamiento, la docencia y la investigación.  La circunstancia de haber respaldado el incentivo de un órgano de investigaciones libres, con una enorme variedad  para el desarrollo del pensamiento latinoamericano, representó una de las mayores  contribuciones a  la cultura nacional. Fernando Salmerón Roiz, señaló la importancia de La Palabra y el Hombre:

…porque esa  es la más notable paradoja de la condición humana: que el hombre para serlo en un sentido pleno, ha de lograr que madure su propia individualidad, y al mismo tiempo, ha de saber entregarla a los demás hombres. Ha de ser  a la vez persona y prójimo; libertad y sociedad, soledad y comunicación; palabra y hombre.

El Instituto de Antropología resultó la culminación y desenlace que tuvo su origen el 1º de enero de 1937 al fundarse  la sección de asuntos indígenas; posteriormente se llamó Sección de Antropología, y más tarde denominado Departamento de Antropología. Estos primeros esfuerzos por rescatar algunos materiales arqueológicos, antropológicos y estudios sobre  la cultura veracruzana, fueron consolidados al abrirse el espacio en donde se concentró un grupo de investigadores que debería responder a las tareas de analizar, interpretar y registrar las principales zonas  indígenas y los vestigios  culturales de nuestros antepasados. Al mismo tiempo, de complementar los diseños curriculares en la  labor académica de la Facultad de Antropología. De manera  notable, Roberto Williams García, uno de los pioneros de la antropología veracruzana,  registró los siguientes datos:

La  década de los cincuenta puede considerarse intensa, la de mayor ímpetu arqueológico  para  Medellín al explorar diversas  zonas y haber   obtenido  piezas para  el  museo que se proyectaba.  Museo que recibió absoluto    apoyo  cuando el  gobierno del licenciado .Antonio M. Quirasco,  del  cual  formaba parte el maestro José Luis Melgarejo como subsecretario de gobierno. Este gobierno   nombró como  rector de la Universidad  Veracruzana,  al doctor en medicina  Gonzalo Aguirre Beltrán, antropólogo de valía  nacional   quien, de inmediato,  convirtió al supra mencionado departamento en Instituto de Antropología,  además de promover la fundación  de la Escuela de Antropología,  siendo  Medellín designado director de la  misma Escuela y del Instituto de Antropología. Se acariciaba  desde varios años   el proyecto  de  la creación del Museo como aparador donde se mostrase la potencia escultórica   del antiguo veracruzano. Melgarejo  y Medellín trabajaron  juntos en el proyecto de construcción del edificio   destinado al albergue y exhibición del patrimonio arqueológico de Veracruz.

La riqueza  bibliográfica de la Universidad Veracruzana, estuvo acompañada por las investigaciones relacionadas con los informes de las exploraciones arqueológicas, trabajos etnográficos, diarios de campo y  búsquedas acuciosas en archivos estatales y nacionales, En las páginas  de  La Palabra y el Hombre, pueden todavía consultarse materiales indispensables que constituyen el reflejo de la dinámica intelectual del quehacer universitario.
Para celebrar las 4 décadas del Instituto de Antropología,  se realizó el “Simposio 40 años de Antropología en Veracruz“, estos valiosos materiales de ponencias aparecieron en el libro:  Antropología e historia en Veracruz, que  coordiné bajo la dirección del historiador Gilberto Bermúdez Gorrochotegui, vinculó al Instituto de Antropología de la excelencia académica. Permanece el testimonio  contenido en la recopilación de 630 páginas de  Antropología e Historia en Veracruz,  editado en 1999.  Al final de  mi ponencia incluida en este  libro,  señalé  mi punto de vista sobre la lectura crítica  de las aportaciones en La Palabra y el Hombre, como:  
La experiencia de revisar cada colaboración  de Alfonso Medellín Zenil culmina con la expectación de haber sido asombrado por el espíritu  de un  precursor en  la arqueología de México, por  su lealtad  y espíritu de  servicio a un territorio  que fue  la visión  de su manera de ser mexicano y sentirse veracruzano (p. 401).

El Instituto de Antropología resguarda en su biblioteca desde su fundación algunos acervos bibliográficos  pertenecientes a Gonzalo Aguirre Beltrán, José García Payón, David Ramírez Lavoignet, entre otros apreciables  materiales  que fueron donados por sus herederos. También hay que subrayar la importancia de las investigaciones en el  Archivo Técnico, donde se albergan importantes informes  de investigaciones. En 2008, la Secretaría de Educación de Veracruz  realizó un reconocimiento a uno de los importantes impulsores del nacimiento del Instituto de Antropología. Por lo cual se hizo la edición del libro Selección de Ensayos y Poemas, En sus páginas participé con mi investigación: “Textos de José Luis Melgarejo Vivanco en La Palabra y el Hombre”.
En 2014 celebramos el centenario del nacimiento de este importante veracruzano, quien nació en Palmas de Abajo, Municipio de Actopan Veracruz el 19 de agosto de 1914. Año en que también nacieron Octavio Paz,â Efraín Huerta y José Revueltas. Por lo que en esta ocasión rescatamos las primeras líneas del ensayo “En torno a la mexicanidad”, de José Luis Melgarejo Vivanco:

Tal vez uno de los aspectos más importantes de la Revolución Mexicana sea su preocupación por conocer a México, a los mexicanos, a lo mexicano. Para lo primero, valiosos hombres de ciencia mantienen tirante la voluntad, en un esfuerzo sin orillas ni reconocimiento. A lo segundo se dedicó un grupo de lo mejor del pensamiento nacional, pero topó con la incomprensión, y el insulto. Pese a ello, conviene perseverar en el propósito esclarecedor, con miras a una futura Sociología Mexicana, porque jamás quedará integrado el todo si falta una de las partes, y entre lo mucho urgido de meditación, existen los conceptos de indígena, español, indiano, criollo, mestizo, referidos a hombres concretos de un territorio material, y no a invenciones flotando en los paraísos artificiales del idealismo.

La herencia académica de Gonzalo Aguirre Beltrán y Fernando Salmerón Roiz, prosigue hasta nuestro tiempo de crisis, incertidumbre, violencia y corrupción. Sus propuestas educativas y culturales continúan en la actualidad, como un punto de partida; desde donde se promovió y animó la distribución del conocimiento y el pensamiento. Desde sus respectivos proyectos universitarios comenzaron y promovieron la publicación de estudios y resultados de investigación, como obras de consulta obligatoria. Las fuentes de consulta bibliográfica de: Pasión y Muerte del Cristo Sol, de Luis Reyes García,  Cerámicas de Totonacapan, de Alfonso Medellín Zenil, 
        Tlacoquemecatl, de Alfonso Gorbea Soto,  Relación de Misantla, de David Ramírez Lavoignet, Breve Historia de Veracruz, de José Luis Melgarejo Vivanco, Los Tepehua, de Roberto Williams García, ambos egresados de la Escuela Normal Veracruzana. 
Con Roberto Bravo Garzón aparecieron  los Cuadernos Antropológicos, del Instituto de Antropología. En su Consejo Editorial estuvieron Alfonso Gorbea Soto,  José Luis Melgarejo Vivanco, y Alfonso Medellín Zenil. Posteriormente  se editó el Boletín informativo del Instituto de Antropología. Desde entonces se presentaban informes anuales, sobre las actividades académicas y de investigación.  Alfonso Medellín Zenil escribió en el número 1, con fecha de mayo de 1978, de  Cuadernos Antropológicos que:

El Archivo Técnico del Instituto cuenta con más de 400 trabajos inéditos. De este acervo que se irán publicando algunas monografías interesantes, y de ser posible, se reeditarán algunas obras agotadas que se consideran básicas para la Antropología.

Héctor Salmerón Roiz respaldó la edición de Cuadernos del museo,   el número uno apareció en septiembre de 1983. Más tarde, Carlos Manuel Aguirre Gutiérrez sostuvo dichas publicaciones  que daban a conocer los resultados de investigaciones del personal académico adscrito al Museo de Antropología. En la entrega 4, enero-junio de 1985, se divulgó el “Reporte final de Campo Proyecto Matacapan: temporada 1983", a cargo de Robert  S. Santley y Ponciano Ortiz Ceballos.
También hay que destacar el informe: "Los materiales etnográfico del museo antropológico de la Universidad veracruzana", de Álvaro Brizuela Absalón. Informaciones y datos y etnográficos sobre la construcción de las salas del primer museo de antropología que tuvo la capital veracruzana; con su rico acervo etnográfico que se cuantificó en un registro original sobre los objetos, su utilidad y servicio. Aparte de la descripción de las artesanías, carpintería,  cestería y textilería de los pueblos originales del estado de Veracruz, se ofreció un acercamiento al registro de la exposición de vestimentas  indígenas.
 Álvaro Brizuela Absalón informó en 1985 sobre la presencia de los antropólogos Marcelo  Díaz de Salas, Heriberto García Salazar, Alfonso Gorbea  Soto y Luis Reyes García, quienes empezaron a trabajar sobre la sala de etnografía. También  dio a conocer que para 1966 los antropólogos citados escribieron y dieron a la luz pública una  “Guía para la sala de etnografía del Museo de Antropología”. Se debe recordar la herencia anterior de Gustavo A. Rodríguez, quien reunió y aportó la colección de yugos totonacos más importante  en los años cuarenta en la capital veracruzana; puede consultarse su artículo “El Sentido Astronómico del Yugo”, publicado en el número 51 de la Revista Momento, octubre de 1949.
Heriberto García Salazar  informó sobre su valioso trabajo de campo “Cuahuixtláhuac: Sentimiento de grupo y tendencia al campo en una pequeña comunidad mexicana de la sierra de Zongolica”; el cual formó parte de tres temporadas en 1961-62 al margen de un trabajo sobre la tenencia de la tierra encabezado por Luis Reyes García. Dicho material se incluyó en La Palabra y el Hombre, en el número 36, octubre-diciembre 1965. Es importante señalar las fotografías etnográficas que acompañan al trabajo de investigación de Heriberto García Salazar.
Fueron algunos testimonios de las primeras contribuciones  a la antropología en el Estado de Veracruz.  Todavía resultan en nuestros días,  las  mejores aportaciones del humanismo en búsqueda del conocimiento y principalmente el respaldo de la Universidad Veracruzana en  la  difusión de los trabajos de  investigación en libros y revistas. &





â La Palabra y el Hombre, No 1, enero-marzo de 1957, pp. 7-14
â Colaboró en la Editorial de la Universidad Veracruzana, con dos poemas publicados en La Palabra y el Hombre, hizo el valioso prólogo al libro Magia de la risa.

lunes, 15 de mayo de 2017

REVISTA 102





DESCARGA AQUI Revista Cultura de VeracruZ 102





Martha Inés Flores Pacheco[1]

Entre textiles y archivos:
Álvaro Brizuela Absalón[2]

Introducción
En este artículo solo se hablara muy poco de Álvaro Brizuela Absalón, su título se refiere a dos grandes temas: textiles y archivos, ya que son dos hilos conductores de su formación académica y de su pasión por la antropología, entre los textiles y los archivosexisten otras herramientas del quehacer antropológico que Álvaro Brizuela aprendió, conoció, estudió, sintetizó y problematizó, como son el análisis de la cerámica y las colecciones que clasificó para el Museo de las Culturas y el Museo Nacional de Antropología.
En este breve escrito, se describirán algunos pasajes de la vida de Álvaro Brizuela que permiten entender cuáles han sido los principales ejes de su propuesta académica, porque en algunos de sus estudios lo apasionan las diferentes culturas, sus orígenes (mitos), sus rituales, sus textiles, su historia y por supuesto su interacción con diferentes pueblos indígenas de México y Centroamérica.
Con lo anterior, se observa que el interés del etnólogo Álvaro Brizuela siempre ha sido proponer aportaciones en diferentes campos y perspectivas, así como abordar en sus textos problemáticas sociales y políticas actuales. Como etnólogo y contar con la formación clásica de la disciplina antropológica, se verá como se ha interesado desde la historia agraria hasta la concepción sagrada de los territorios indígenas, sin dejar de lado su preocupación, desde joven, por las condiciones de vida de los pueblos indígenas de México. Álvaro Brizuela tránsito por las diferentes regiones dejando diferentes recuerdos y anécdotas, logró desarrollar su propio camino y estilo, su concepción de vida, sus andanzas, sus gustos y sus pasiones.
Este documento consta de cuatro grandes apartados, que tratan de conjugar y sintetizar cuatro temas que intervienen en su vida, la primera una breve biografía de Álvaro Brizuela, destacando su formación académica, la segunda intituladaEntre textiles y piezas arqueológicas, trata brevemente su incursión en este campo, la tercera llamada experiencias antropológicas  narra un poco las prácticas de campo y los pueblos estudiados y por último en la cuarta, Recuerdos, anécdotas y colecciones se mencionan algunas autobiografías, vivencias, pasiones y sueños que le han dado el complemento entre la antropología y otros saberes y como palabras finales se expondrá como se observa él así mismo.
Este documento es el inicio de narrar la vida de un antropólogo, pero contemplando no solo su propuesta teórico-metodológica, sino tratar de incorporar el contexto social y cultural en donde se desenvolvió, así como la incorporación de otras técnicas de investigación, que se han manejado por otras disciplinas para escuchar las palabras y los pensamientos de Álvaro Brizuela.






[1]Etnóloga por la Escuela Nacional de Antropología (ENAH), con Especialización, Maestría y Doctorado en Ciencias Antropológicas por la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa. Ha analizado y estudiado diferentes aspectos de los pueblos indígenas de México: territorio, cultura, lugares sagrados, toponimia, historia; así como efectos de la política social, formación de territorios, procesos históricos, educación intercultural y derechos indígenas. Ha trabajado principalmente con coras, huicholes, nahuas y teenek de la Huasteca potosina, tlapanecos o mepp´ade Guerrero y nahuas de Zongolica, Veracruz y de Morelos. Otros temas son el estudio de los efectos en el patrimonio natural, histórico y cultural en las ciudades y los procesos de gentrificación.
[2] Se presentó como ponencia en XI Congreso Centroamericano de Antropología en la Mesa: “Nuestros colegas, nuestros amigos”, en la Universidad de Costa Rica, del 27 al 5 de marzo 2017.